
Un pedazo
de complicidad
se resquebrajo,
oscureciendo
al unisono
los cielos
de tus sueños
y los mios.
Cuando
lo imaginable
es lo único
que nos queda
en el espacio
y lugar de nuestra
habitación con vistas.
Donde se retraen
las palabras,
donde solo habita
el silencio
de noches opacas,
de lunas escondidas
tras las miradas.
Mientras se mecen
en el suelo
los sonidos inocuos
del llanto perenne
que intenta
acostumbrarse
a la soledad.
Entre telarañas
orquestadas
y caricias mudas
regula la esperanza
su peculiar
estado de las cosas.
Mar en calma
bajo la tormenta,
vaivenes sensoriales
y versos descompuestos,
imagen reflejada
en la profundidad
de las pupilas.

Negandose
a borrar
los instantes
ompartidos
bajo el calor
del deseo.

de complicidad

se resquebrajo,
oscureciendo
al unisono
los cielos
de tus sueños
y los mios.
Cuando
lo imaginable
es lo único
que nos queda
en el espacio
y lugar de nuestra
habitación con vistas.
Donde se retraen
las palabras,

donde solo habita
el silencio
de noches opacas,
de lunas escondidas
tras las miradas.
Mientras se mecen
en el suelo
los sonidos inocuos
del llanto perenne
que intenta
acostumbrarse
a la soledad.
Entre telarañas
orquestadas
y caricias mudas

regula la esperanza
su peculiar
estado de las cosas.
Mar en calma
bajo la tormenta,
vaivenes sensoriales
y versos descompuestos,
imagen reflejada
en la profundidad
de las pupilas.

Negandose
a borrar
los instantes
ompartidos
bajo el calor
del deseo.

















































